Tomás Luis de Victoria nació en Ávila en 1548 y murió en Madrid el 20 de agosto de 1611.
Fue el séptimo de 11 hermanos, hijo de Francisco Luis de Victoria y Francisca Suárez. Su padre, tras la muerte de su
esposa se hizo sacerdote y en 1577 era Canónigo de la Catedral de Ávila.
Dio sus primeros pasos en la música como niño cantor de la Catedral de Ávila bajo los maestros de Capilla Gerónimo
de Espinar y Bernardino de Ribera. Victoria también conoció al organista Antonio de Cabezón. La educación clásica de
Victoria pertenece probablemente a S. Gil en una escuela para chicos fundada por los Jesuitas.
En 1563 recibió una beca de Felipe II y fue enviado al Colegio Germánico de los Jesuitas en Roma, un seminario
fundado por San Ignacio de Loyola para combatir el Luteranismo, donde fue aceptado como cantor. Victoria
seguramente conoció a Palestrina, que era el maestro de Capilla del Seminario Romano.
Durante cinco años, desde 1569 a 1574, Victoria fue cantor y organista de Santa María de Monserrato y de 1568 hasta
1571 también fue maestro de la Capilla de Truchess. Desde 1571 a 1576-7 impartió clases de música en el Colegio
Germánico.
Su primera colección de obras impresas aparece en 1572, dedicada al Cardenal Otto von Truchess von Walburg.
Durante un tiempo, los seminarios alemán y romano estuvieron unificados, pero en 1573, el Papa Gregorio XIII reorganizó el Colegio Germánico como
una institución independiente, siendo nombrado Victoria maestro de Capilla del mismo. Para la ceremonia de la separación, escribió un arreglo de Super
Flumina para dos coros de cuatro voces y órgano. Éste fue interpretado con luz de antorcha gracias a la colaboración de cantantes de la Capilla Sixtina.
En 1575 se graduó de las ordenes menores y fue ordenado. En ese mismo año se incorporó al Oratorio de San Felipe Neri, y en 1576 publicó su segunda
colección de obras. En 1578 renunció a su puesto en el Colegio Germánico.
En 1583 Victoria regresa a España donde pretende llevar una tranquila vida de párroco. Desde 1587 hasta 1603 fue Capellán de la hermana de Felipe II,
la Emperatriz María, en el Convento de las Descalzas Reales de Madrid, donde permaneció hasta la muerte de la misma. Fue en esta época cuando
publicó el resto de su obra.
En 1592-5 realizó una nueva visita a Roma para asistir a los funerales por Palestrina.
Rechazó las ofertas de las Catedrales de Sevilla y Zaragoza para ser su maestro de Capilla. Victoria murió en su residencia, adyacente al convento,
donde fue enterrado, aunque su tumba no ha sido identificada.
OBRA
Victoria se limitó a escribir obras sacras en latín, y en su mayoría se le publicó en vida. Su sencillez y su fervor místico no son los únicos sentimientos
que se reflejan en su música, pero si los predominantes.
Misas:
La confirmación de las tendencias de Victoria se observan en sus motetes, y siete de sus misas se basan en ellos: Ascendens Christus, Dum
complerentur, O magnum mysterium, O quam gloriosum, Quam pulchri sunt, Trahe me post te y Vidi speciosam. Otras tres misas se basan en antífonas
marianas: Salve regina, Alma Redemptoris y Ave regina, así como la misa Laetatus sum basada en un salmo. Otras misas están basadas en trabajos de
Palestrina, Guerrero (amigo personal) y Morales. La Misa pro victoria está basada en la obra de Janequin La guerre. Hay veinte misas de Victoria, todas
publicadas en vida.
Otros trabajos:
La principal fuente de los Magnificat de Victoria se encuentra en la colección de 1581, que contiene dieciséis de ellos. Editó otros dos, policorales, que se
diferencian de los escritos por Palestrina, Guerrero o Morales porque recurre mucho más a los accidentes. Como sus misas de 1600, estos dos muestran
diferencias con sus primeros trabajos, empezando por la duración y terminando por una clara aversión por los canon.
La principal fuente de sus himnos es el volumen de 1581. Como Guerrero produjo polifonía para las estrofas impares, pero se diferencia de él en que en
los versos finales no recurre a los canon y en vez de aumentar el número de voces lo reduce de cuatro a tres en algunas estrofas del medio.
La música de Victoria para Semana Santa, Officium Hebdomadae Sanctae (1585), comprende nueve lamentaciones, dieciocho responsorios, dos
Pasiones y varias otras piezas. Incluye alguna de su música más admirada, mucha de ella de una austeridad total. Las Lamentaciones, según la
costumbre, son predominantemente corales, pero Victoria varía las texturas a través de unos pocos pasajes con escalas y contrastes entre las voces
agudas y las graves. Los responsorios son también principalmente homofónicos, pero, en contraste, la Pasión según S. Mateo para el Domingo de
Ramos contiene algunos pasajes contrapuntísticos, incluyendo canon.
El hecho de que Victoria compuso no menos de cuatro versiones distintas de Salve regina, Alma Redemptoris, Ave regina y Regina coeli muestra la
importancia que atribuía a las antífonas marianas. La individualidad del Salve regina es remarcable, considerando que están escritas todas en el mismo
modo y estilo. Además el número de copias de manuscritos en la Península y América indica que gozó de gran popularidad en tiempo del propio Victoria.
Todos los salmos de Victoria son para dos coros a excepción de Laetatus sum que está escrito para tres.
© Coro Tomás Luis de Victoria 2002-2011